martes, 12 de febrero de 2013

LA ODISEA DE LOS LYCANTRIS

 
 
CAPÍTULO 5
 
 
- Bueno, supongo que tendréis hambre –dijo Samuel después de unos momentos.
Miyai y Zhiron se miraron y luego sonrieron de oreja a oreja como dos cachorrillos hambrientos.
- Jajaja –rió el mago al ver las caras expectantes de los dos lycantris- Muy bien, acompañadme.
Los condujo a la cocina y les mostró un pedazo de carne asada.
- Nosotros no comemos eso –gruñó Zhiron con gesto ofendido.
Miyai asintió poniendo cara de asco.
- ¿No coméis carne? –preguntó Samuel asombrado.
- No comemos carne pasada – volvió a gruñir Zhiron- ¿Crees que somos carroñeros?
- Sólo nos gusta la carne recién cazada –añadió Miyai.
- ¿Si? –dijo el mago alzando una ceja irónico- ¿Y qué presa vais a cazar en una ciudad como ésta, si sólo hay coches y basura?
Miyai sonrió y le guiñó un ojo a Zhiron.
- Esperad un momento –dijo y se dirigió hacia la enorme terraza que había observado cuando llegaron al ático del mago. Desde allí se podía ver gran parte de la ciudad e incluso las montañas azules que se alzaban majestuosas al sur de la población.
Pocos minutos después de haber salido, el joven regresó con cuatro hermosas palomas en la mano y, sonriendo le entregó las dos mejores a su esposo.
- Eres un buen cazador, Miyai –sonrió Zhiron acariciándole el cabello.
- Gracias ^_^ -dijo Miyai sonrojado por el elogio de su marido- Tuve un buen maestro.
- Jajaja –rió Zhiron- Y yo un excelente alumno.
Luego Miyai se volvió hacia el hechicero y le entregó otra paloma.
- He cazado para ti –dijo mirándole intensamente.
Samuel, percatándose de las miradas escrutadoras de los dos lycantris, supo lo que tenía que decir.
- Es un gran honor para mi aceptar este presente –sonrió e hizo una pequeña reverencia.
Miyai sonrió a su vez satisfecho. Por lo menos, el mago comprendía la distinción de la que había sido objeto.
Zhiron, por su parte, asintió aprobando la actitud del hechicero tan distinta de la de los aldeanos y comenzó a sentirse más cómodo con él.
- Ejem... –carraspeó Samuel después de unos momentos- ¿Vosotros cocináis los alimentos?
Miyai le miró molesto.
- ¿Nos tomas por salvajes? –respondió indignado- Claro que los cocinamos... cuando tenemos tiempo.
- Oh, comprendo –respondió el mago con una sonrisa ladeada- de momento, no tenemos prisa.
Miyai cogió las palomas y en poco tiempo las desplumó, luego sacó yesca y pedernal de su estuche de cuero, para hacer fuego pero Samuel lo detuvo.
- No hace falta fuego. De cocinarlas me ocupo yo –dijo apresuradamente.
- ¿Vas a utilizar algún conjuro? –preguntó Zhiron muy interesado.
- No exactamente.
Cuando terminaron de comerse las palomas, regresaron al salón y Samuel encendió la televisión.
Zhiron y Miyai observaron asombrados los pequeños hombrecillos atrapados en la caja mágica, pero no se atrevieron a decirle nada al mago, pues estaba escuchando lo que decían con el rostro contraído de rabia.
Los lycantris no comprendieron mucho de lo que decían los hombrecillos, sólo algo de una masacre que se había producido en un barrio de la ciudad.
- ¡Malditos demonios! –masculló Samuel furioso- Esto ha sido obra de uno de ellos, estoy seguro.
- No os mováis de aquí –les dijo a los lycantris dirigiéndose a la puerta- Enseguida vuelvo.
- Nos quedaremos mientras sea ése nuestro deseo –puntualizó Zhiron.
Samuel estuvo a punto de responder, pero cambió de opinión y se marchó sin decir nada.
En cuanto cerró la puerta, Miyai se acercó al televisor y apoyó las manos en la pantalla.
- Samuel es un mago muy poderoso –dijo- Nunca había visto un hechizo como éste.
- Tienes razón – dijo Zhiron acercándose también.
- Pero no debería tener a estas pobres criaturas presas –continuó Miyai mirando con pena a los hombrecillos atrapados en el interior de la caja- Tenemos que dejarlos escapar.
- Hummm, lo intentaré –contestó Zhiron pensativo observando detenidamente la caja- Creo que hay una rendija.
El lycantris comenzó a tirar de la parte posterior de la caja hasta que se abrió con un chisporroteo.
- ¡Cuidado! –exclamó Miyai tirando de su esposo hacia atrás- Tenía conjuros protectores. ¿Estás bien, amor?
Zhiron asintió y besó en la nariz a su asustado esposo.
- No te preocupes, no me ha pasado nada –sonrió- Sabes que soy fuerte.
- Sí –dijo Miyai sonriendo al fin- El lobo más fuerte de Lycan.
Después devolvieron su atención al televisor que ahora tenía la pantalla negra.
- ¿Habrán muerto los hombrecillos? –preguntó Miyai preocupado.
- Espero que no.
Cuando Samuel regresó al apartamento se encontró con el televisor destrozado y a los dos lycantris inspeccionando el congelador. En el suelo se apilaban montones de objetos que habían llamado la atención de los jóvenes esposos y luego habían sido desechados.
- ¿Se puede saber qué estáis haciendo? –exclamó exasperado recogiendo unos cuantos cds que habían ensartado en un cordel.
- Es un hechizo de clima ¿no? –preguntó Zhiron- Has encerrado el frío del invierno en este arcón.
Miyai miró a su marido orgulloso de su inteligencia. Zhiron era tan perspicaz.
- Os lo explicaré más tarde –gruñó el hechicero- Ahora tenemos cosas más importantes que hacer.
Samuel los guió por calles estrechas y llenas de basura hasta un local llamado Ragnok. Una especie de neblina, espesa y amarillenta, parecía envolverlo todo dando un aspecto difuso a las formas de los coches y los edificios. Miyai miró al cielo por un instante, intentando distinguir las estrellas, siempre presentes en el cielo nocturno de su isla natal, pero estaban tapadas por nubarrones de color índigo.
- Esperad aquí –susurró el mago, indicándoles un callejón oscuro, antes de alejarse. Había averiguado que la matanza se produjo justo en la puerta del Ragnok y quería saber algo del demonio causante de ella, antes de enfrentarse a él.
Samuel entró en el local y concentró su poder para detectar el aura de algún demonio, pero el rastro que percibía era demasiado débil, no podía corresponder al de un demonio poderoso, a uno capaz de causar la masacre que había escuchado en las noticias.
- ¿Desea algo? –preguntó un joven acercándose.
El hechicero le miró fijamente unos segundos y luego le dio la espalda y se marchó sin decir palabra. Tendría que vigilar ese sitio, estaba convencido de que algo raro pasaba allí.
Mientras, en el callejón, los lycantris, aprovechando la soledad, habían comenzado a besarse. Las manos de Zhiron estaban posadas en las nalgas de su esposo acariciándolas, al tiempo que sentía cómo Miyai le pasaba los dedos por entre el corto cabello de la nuca.
A pesar de que parecían completamente ajenos al resto del mundo, de pronto, el instinto les avisó de que estaban siendo acechados por otro peligroso depredador, e inmediatamente se separaron.
Un joven de ojos rojos y delicados rasgos, les observaba muy interesado desde al otro extremo del callejón.
Zhiron se adelantó dejando escapar un gruñido de amenaza, pero el joven vestido de negro, no respondió al desafío sino que permaneció impasible.
El lycantris, entonces, le observó a su vez, algo más tranquilo y volvió a colocarse al lado de su esposo.
- ¿Qué hacéis aquí? –preguntó el desconocido.
- Estamos esperando –respondió Zhiron.
- ¿A quién?
- Al mago.
- ¿Quién es ese mago?
- No lo sé, apenas lo conocemos.
- Y entonces ¿por qué lo esperáis?
- Porque nos dijo que lo hiciéramos.
- Eh... –Djuhah comenzó a sentirse realmente frustrado. Había podido percibir un gran poder en los dos extraños jóvenes y quería averiguar todo lo que pudiera de ellos.
- No sois de aquí ¿verdad? –continuó preguntando.
- No –dijo tan sólo Zhiron.
- ¿De dónde sois? –volvió a insistir el vampiro intentando no dejarse llevar por la exasperación.
- De Lycan.
Djuhah levantó las cejas asombrado. ¿Cómo era posible que procedieran de ese legendario lugar? Sin embargo, esos salvajes ojos amarillos que le miraban, no mentían.
- ¿Por qué estáis con el mago? –siguió Djuhah su interrogatorio.
- Él curó a Zhiron –intervino Miyai por primera vez.
- ¿Ah sí? –preguntó Djuhah clavando su mirada roja en los dulces ojos del lycantris.
Miyai asintió.
- He cazado para él –añadió enrojeciendo un poco.
- ¡Oh! Eso debe ser importante –sonrió el vampiro alzando una ceja.
- Sí –afirmó Zhiron rotundo, adelantándose a Miyai.
- Comprendo –asintió Djuhah pensativo- Pero creo que sacaríais más provecho si me siguierais a mí.
Clavó los ojos en los del lycantris, intentando dominarlo con su magnética mirada, pero se dio cuenta, al instante, de que sus poderes no afectaban a esas magníficas criaturas. Había visto en los ojos de ambos un alma tan libre y tan salvaje que jamás podría ser dominada.
- No –contestó simplemente Zhiron.
- Tengo que irme –dijo Djuhah después de unos momentos- Pero volveremos a vernos.
Estaba decidido a conocer mejor a esos seres de leyenda que habían aparecido en su camino tan repentinamente.
Más tarde, de vuelta en el apartamento del mago, los jóvenes lycantris escucharon atentamente las instrucciones de Samuel.
- Quiero que vigiléis el local donde hemos estado y me informéis inmediatamente de cualquier cosa extraña que veáis.
- ¿Qué tipo de cosa extraña? –preguntó Zhiron puntilloso.
- Eh...sí, tienes razón –admitió el mago- Para vosotros casi todo resultará extraño. Me refiero a muertes violentas y cosas así.
Los dos lycantris asintieron y se marcharon para cumplir con su misión.


20 comentarios:

  1. Fina. Mil gracias Minu por el capitulo esta muy bueno, espero que el mago sea de fiar, besos, chao

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    1. Gracias, Fina. Me alegro de que te haya gustado. Besoss.

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  2. Hola Minu este capitulo me dejo con ganas de más y ese vampiro que será lo que quiere de nuestra pareja, esperando el siguiente capitulo, una barzo y mucho cariño

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    1. Hola, Yayaluna. Otro abrazo para ti y gracias por comentar.

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  3. Cada vez más interesante, me encanta. Ahora a ver en que lío se mete la pareja, espero que Samuel no se canse de que le destrocen la casa. Muchas gracias.

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    1. Hola, Ilnag. Bueno, creo que Zhiron y Miyai van a darle muuuchos quebraderos de cabeza a Samuel, jajajaja. Gracias por comentar. Besoss.

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  4. Un capitulo muy bueno, acabo de empezar a seguir esta historia y me esta gustando mucho.
    Gracias por compartirla con nosotr@s

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    1. Hola, María, gracias a ti por comentar. Besosss.

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  5. Hola Minu! Gracias por este nuevo capítulo, me ha gustado mucho. Adoro a esta pareja, es que los pobres no se enteran de nada, pero buenoo es que Samuel tampoco les explica gran cosa ¿no? Me he reído mucho cuando se han quedado solos en el apartamento, yo me esperaba que destrozaran muchas más cosas... jajaja Y ahora otro nuevo personaje, este atractivo vampiro, se unirá a ellos o ¿será un gran incordioo? Ya veremos... Bueno, tendré que esperar a los siguientes para poder saberlo. Gracias y miles de besoss guapísima

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    1. Hola, Pilarín. Pues es que aún no les ha dado tiempo a investigar todas las cosas raras que hay en el ático de Samuel, jajaja. El vampiro siempre va a ser un incordio, pero se hará querer, espero... Besosss.

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  6. Hola Minu muchas gracias por el capitulo, me emcanto.
    JAAJJ leo los capitulos y termino mordiendome las uñas,
    esperando hasta el proximo capitulo.
    Dios ya tengo gana, ijiji de que este terminado para leerle
    de una jiijji.
    Muchos besos y mil gracias por compartir, tus bonitas historias.
    GRACIAS.

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    1. Hola, Mª Luisa. El siguiente capítulo le toca a Saito, así que seguro que merece la pena la espera. Besossss.

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  7. hola gracias por el capi nuevo!!!! besos

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    1. Hola, Mónica, gracias a ti por comentar. Besoss.

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  8. Hola Minu, yo me espero hasta que este la historia completa, sk que estreso leyendo por capis, que tengas linda semana, besos<3

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    1. Hola, Lu. A mí tampoco me gusta mucho leer por capítulos, pero los comentarios de cada capítulo ayudan, cuando escribes, para ver qué personajes gustan más y si hay alguna sugerencia pues también es bienvenida. Besoss y que tengas también una estupenda semana.

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  9. Hola Minu gracias por el capitulo,aunque tambien soy de las que se las leen al final gracias por el gran trabajo(no hace mucho que te descubri y me encanta tu trabajo)gracias y besossssssssss...

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  10. Hola, MLuisa, me alegro mucho de que te guste mi trabajo, aunque este relato está compartido con Iván y Saito. Besossss.

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  11. Muy buen capitulo! Que divertido será mientras los chicos se adaptan al entorno. Pobre Samuel, tendrá que ser niñera por un tiempo XD. La historia es bastante atractiva, cada vez el suspenso me deja con ganas de más!
    Gracias por compartir!

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