lunes, 25 de febrero de 2013

LA AMAZONA



CAPÍTULO 8
 
 
Nos alejamos del Paso de la Esfinge iluminados por la tenue luz de la luna llena. Sujetaba con una mano las riendas de Tiere y con la otra aferraba el brazo de Lars para que se apresurara. El lobo nos seguía de cerca vigilando nuestras espaldas.

Cuando consideré que estábamos fuera de peligro, me detuve mirando a Lars con severidad.

- ¿Tú estás loco?

- ¿Por qué dices eso? –preguntó sorprendido.

- Uf, ¿es que no sabes lo peligrosas que son las esfinges? –repuse también asombrada por su ignorancia.

- Pero si su pregunta era una tontería –dijo Lars como si eso implicara que debía ser inofensiva.

- Es una formidable contrincante y si no hubieras contestado, habría hecho lo posible por devorarnos a los dos –le expliqué indignada.

Lars me miró poco convencido y luego asintió.

- Será mejor que busquemos la casa de nuestro guía –suspiré con resignación al cabo de un momento.

Descendimos la ladera y nos dirigimos hacia el río que bordeaba la ciudad de Tornor pues Muad me había dicho que su amigo vivía junto al puente que lo atravesaba.

Sería medianoche cuando divisamos una alta y estrecha torre de piedra gris veteada de verde y nos encaminamos hacia allí. La puerta era de roble reforzada con remaches de bronce y tenía una aldaba con la forma de un gato dormido. Cuando la cogí para golpear la puerta, el gato pareció despertar y lanzó un aullido aterrador. Lars pegó un bote y yo misma di un respingo nerviosa.

- ¿Qué ha sido eso? –preguntó el joven mirando la aldaba de bronce que ahora nos miraba a su vez con desconfianza.

- Bueno, es un mago, ¿no? Es normal que su casa esté protegida con objetos mágicos.

Poco después, la puerta se abrió lentamente haciendo un ruido chirriante que nos hizo apretar los dientes y una esfera luminosa flotó frente a nuestras narices.

- ¡Bienvenidos a casa del Gran Adru –dijo el pequeño ser alado que brillaba con una intensa luz dorada- Archimago, sanador, profeta y desfacedor del mal de ojo. Consultas: de diez a ocho (con una hora para comer) por el módico precio de dos maravadíes de plata.   
- ¿Y quién eres tú? –preguntó Lars mirándolo sorprendido.

- Soy Egj, el consejero del Gran Adru –respondió el hombrecillo con petulancia.

- ¿Cómo has dicho? –volvió a preguntar mi compañero a quien el nombre le habría sonado parecido al canto de un grillo.

- Déjalo –le aconsejé sonriendo- Todos los fuegos fatuos tienen nombres impronunciables.

- Queremos ver a Adru –dije a continuación a Egj- Nos envía Muad Did.

El fuego fatuo abrió los ojos asombrado y luego asintió tan enfáticamente que casi pierde el gorrito verde con el que cubría sus rizos oscuros.

Entonces, me volví hacia el caballo y el lobo.

- Tiere, Kiba esperadnos aquí.

- ¿Kiba? –Lars me miró alzando una ceja- ¿Desde cuando se llama así?

- Bueno, lo he estado pensando mientras caminábamos hacia aquí –le expliqué- Y ese nombre me gusta. Me recuerda a un antiguo amante que...

Miré de reojo a mi acompañante y vi que me escuchaba muy interesado.

- Hum... olvídalo –sonreí ampliamente guiñándole un ojo.

Lars me lanzó una mirada molesta pero no dijo nada.

- Seguidme –dijo en ese momento el fuego fatuo y nos guió por un pasillo iluminado por una extrañas antorchas cuyas llamas no desprendían ni humo ni calor.

Egj se detuvo finalmente delante de una puerta y ésta se abrió antes de que nadie pudiera golpearla. Precedidos por el fuego fatuo entramos en lo que parecía una especie de laboratorio y vimos a un joven inclinado sobre una probeta.

- Egj, ¿cuántas veces tengo que decirte que las consultas acaban a las ocho? – dijo sin levantar la vista de lo que estaba haciendo.

Sobre la mesa había dos enormes gatos, uno blanco y el otro negro, que dormitaban hechos un ovillo. El resto de la mesa estaba cubierto por cuencos, vasijas de cristal y botellas llenas de líquidos y polvos de diferentes colores.

- Adru, los envía Muad Did –dijo Egj volando hasta él y sentándose sobre su hombro izquierdo.

- ¿Muad? –preguntó entonces el mago levantando por primera vez la vista para mirarnos.

Se trataba de un joven apuesto de expresión seria que contrastaba con la carita sonriente y traviesa del fuego fatuo.

- Traemos un mensaje suyo solicitando tu ayuda para que podamos entrar en Tornor sin contratiempos –dije entregándole el pergamino sellado.

Adru lo leyó atentamente y luego lanzó un suspiro.

- ¿Por qué queréis entrar en Tornor? –preguntó con tono casi exasperado.   
Miré a Lars y él asintió y le contó todo lo que sospechaba sobre las intenciones de su hermano.

- Riech Heil, ¿eh? –dijo Adru cuando Lars terminó- Es uno de los magos más poderosos que conozco.

- ¿Es posible vencerlo? –pregunté.

- Pocos magos son capaces de superar sus conjuros –respondió pensativo- Entre ellos su propio maestro, Moonshadow.

- ¿Vive en Tornor? –preguntó Lars de inmediato.

- Así es.

- Entonces Rick habrá ido a pedirle ayuda –dijo mi compañero muy agitado- Tienes que llevarnos hasta él.

- Esto... Moonshadow no es de los que ayudan desinteresadamente –replicó Adru mirando a Egj que se removía nervioso en su hombro- Y tampoco recibe a visitantes que no hayan sido invitados.

- Pero... –protestó Lars.

- Es muy tarde ya –le cortó el joven mago- Será mejor que Egj os muestre vuestras habitaciones. Mañana continuaremos esta conversación.

- ¿Alguien podría ocuparse de dar de comer a mi montura y al lobo que he dejado fuera? –pregunté inquieta.

- Por supuesto –dijo Adru amablemente. Luego, lanzó un silbido y un delgado fauno con un par de hermosas orejas de ciervo se asomó a la puerta.

- Pichu, por favor, ocúpate de los animales de nuestros invitados.

El fauno asintió y desapareció en silencio.

Nosotros seguimos una vez más a Egj, esta vez por una estrechas escaleras de caracol hasta dos habitaciones que había en la planta superior.

- Si necesitáis algo, sólo tenéis que gritar –dijo el pequeño fuego fatuo sonriendo con gesto pícaro.

- Gracias, Egj –sonreí también- pero no creo que sea necesario.

El hombrecillo nos hizo un gesto de despedida y se marchó.

Una vez que el brillo dorado desapareció en las escaleras, me volví hacia Lars. El joven parecía de nuevo sumido en oscuros pensamientos, inquieto por la suerte de su hermano.

- Olvida tus preocupaciones por esta noche, Lars –dije besándole con ternura.

Él me devolvió el beso y luego esbozó una sonrisa.

- Tienes razón –dijo mirándome con expresión maliciosa- Te voy a demostrar de lo que soy capaz aún sin beber kirban.

- Jajaja –reí escéptica- ¿Estás seguro, pequeño?   
- Ajá –respondió conduciéndome hasta el alféizar de la ventana y haciendo que me sentara sobre él.

Luego, me desnudó lentamente, besando cada zona de piel que iba descubriendo. Su respiración caliente agitaba mi vello produciéndome un cosquilleo muy placentero y sus manos, acariciando mi cuerpo, me hacían estremecer de deseo. Mientras me lamía los pezones y los succionaba como si intentara que brotara leche de ellos, le desnudé. Y luego, pasé mis piernas alrededor de sus caderas para aprisionarlo y acercarlo más a mí.

Su polla estaba muy dura ya y yo la tomé en mis manos para acariciarla con ternura. Pasaba mis dedos por todo su miembro desde la base hasta el glande y me detenía en éste último para masajearlo suavemente con las yemas de mis dedos. Al mismo tiempo, apretaba sus testículos y los estiraba con cuidado para volver a apretarlos una vez más.

- Parece que estás muy caliente hoy –le susurré al oído después de meter mi lengua en él.

- Habrá sido la caminata –farfulló sin sacar del todo de su boca el pezón que estaba chupando.

Seguí acariciando su pene enhiesto y luego, cuando la excitación que me invadía se hizo incluso dolorosa, lo guié hasta mi vulva palpitante.

Lars dio un empujón y me penetró hasta el fondo. Entonces, lancé un gemido de placer y apreté más aún las piernas en torno a sus caderas. El joven, embistió una vez más con fuerza mientras nuestros labios se unían y nuestras lenguas se buscaban la una a la otra.

- ¿Te gusta sentir mi polla dentro de ti? –musitó mirándome a los ojos.

- Sí, pequeño –sonreí ante su pregunta- A pesar de tu tamaño, no puedo quejarme de la habilidad con la que manejas tu polla, jajajaja.

- No es tan pequeña –refunfuñó algo ofendido.

- Claro que no –confirmé al instante- pero si la comparas con la de un ogro...

- ¿Acaso tú....? –me miró pasmado.

- Será mejor que dejemos eso para luego –sonreí acariciándole las nalgas e introduciendo uno de mis dedos humedecido en saliva en su ano.

- Mmm –suspiró Lars- No sé qué es lo que haces ahí dentro pero nunca pensé que sentiría tanto placer por ese sitio.

- Jajaja –reí sin poderlo evitar. Lars era tan inocente a veces que me llenaba de ternura- No has tenido mucha experiencia sexual, ¿verdad?

El joven guardó silencio pero por la forma que enrojeció supe que había dado en el clavo.   
Continué metiendo y sacando el dedo en su ano acompañando a sus embestidas y por fin eyaculó desparramando su semilla por mi interior.

Exhaustos permanecimos jadeando unos instantes con su pene aún dentro de mi y después, nos derrumbamos en la cama y nos quedamos profundamente dormidos.


23 comentarios:

  1. Un capitulo estupendo, me encanta la variedad de personajes extraños del relato y la escena de sexo aunque corta es mas que caliente.
    Besos y gracias por las historias

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    1. Hola, María. Gracias a ti por comentar. Besosss.

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  2. Hola Minu gracias por compartir otro capitulo,feliz semana besosssssssssssss...

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    1. Hola, MLuisa. Te deseo también una feliz semana. Besoss.

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  3. Hola Minu, que tengas una linda semana, besos<3

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    1. Hola, Lu. Feliz semana para ti también. Besosss

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  4. Hola Minu otro capi súper excitante, espero con ansias mas!!!!!!!!

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    1. Hola, Lu. Me alegro de que te haya gustado y dentro de poco pondré el siguiente. Besoss.

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  5. Estupendo capitulo, me encanta Egi, no puedo esperar a ver como sigue la historia. Muchas gracias.

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    1. Hola, Ilnag. ¿No has participado en el Premio al más bibliófilo? No me ha parecido verte por allí. Besosss.

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    2. Soy muy mala resolviendo enigmas, no hago más que darle vueltas a la cabeza, para cuando encuentre la solución se habrá terminado el plazo, siempre me pasa lo mismo. Pero me parece una gran idea. Gracias por preguntar.

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    3. Mándame un mail o escribeme al mío: minucacuerda@gmail.com que te voy a dar una pista, que ha habido muuucha gente que ha necesitado unas cuantas pistas para adivinar.

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  6. Madre me encantooo iijji que bien estuvo, quiero más, cuando puedas.Besossssssss.

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    1. Hola, MªLuisa. Gracias, enseguida tendrás más. Besosss.

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  7. Hola Minu, hace poco que he descubierto tu blog y hoy he empezado a leer esta historia, no he parado hasta ponerme al día, jeje
    Me gustan mucho las historias de fantasía y esta me ha atrapado XD
    Espero con ansias la siguiente actualización ;p
    Besos

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    1. Hola, Ana. Me alegro mucho de que guste esta historia. A mí también me gusta mucho la fantasía, porque puedo dejar libre la imaginación y escribir cualquier cosa que se me ocurra, jajaja. Besosss.

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  8. cada vez me gusta más esta historia, esperando el siguiente capitulo, un abrazo.

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    1. Hola, Yaya, pues no te preocupes, que muy pronto habrá nuevo capítulo. Besoss.

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  9. Estas historias...me matan!
    Me encantó, gracias por compartirla!

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    1. Hola, gracias a ti por comentar. Besoss.

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    2. Fina. Mil gracias Minu por todo tu trabajo, por compartir, me gusto mucho el capitulo, besos, chao

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  10. Fina. Mil gracias Minu me gusto mucho el capitulo, besos, chao

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    1. Hola, Fina. Me alegro de que te haya gustado y muy pronto podrás leer el siguiente capítulo. Besosss.

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